La pelusa que escapa del filtro puede acumularse en la resistencia calefactora y quemarse durante el ciclo. Es el origen más frecuente del olor a quemado y también el más peligroso si no se atiende, ya que la pelusa es altamente inflamable. Desenchufa la secadora, retira el filtro y aspira el interior del alojamiento del filtro con un accesorio largo y estrecho. Limpia también el conducto de salida de aire si tu secadora tiene tubo de escape.
La correa que mueve el tambor puede generar olor a goma quemada si está desgastada, desalineada o si el tambor tiene dificultad para girar. Suele venir acompañado de un sonido agudo o chirrido. Desenchufa la secadora, retira el panel frontal o trasero según el modelo y revisa visualmente la correa buscando grietas, desgaste o desalineación. Una correa nueva cuesta entre 15 y 30 €.
Si el olor es muy intenso, persistente y viene acompañado de humo visible, apaga y desenchufa la secadora inmediatamente. Un componente eléctrico puede estar sobrecalentándose o quemándose. No vuelvas a usarla hasta que un técnico la revise. Este escenario es poco frecuente pero requiere atención urgente por seguridad.
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